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martes, 15 de febrero de 2011

LOS SIETE "CABRITOS" Y EL LOBO

¿Tod@s recordareis la historia de la Sirenuca roja, no?. En ella el lobo salio más bien escaldado, pero en esta no veáis como sale el pobre. Pues bien, esta historia es la del Toca- weps, los 6 cabritos y el lobo. Si si de los 6 porque con el toca suman 7 y ese tendría que ser el titulo: Los siete cabritos y el pobre lobo. Porque menudo “Cabrito” que esta echo el amigo duende.
Como ya sabéis, en el bosque siempre ha habido tranquilidad hasta que este par se hicieron novios y desde entonces andan haciendo de las suyas. Como no paraban de perseguir a todos los animalillos del bosque, meterse, incordiarles y hacerles mil travesuras y trastadas a ellos y al resto de habitantes del Bosque, que Manel y Hechicera decidieron castigarles y no se les ocurrió nada mejor que hacerles “Trabajar”, si, si trabajar en “Ayudar a la comunidad” o sea en trabajos como llevar la cesta de la compra a la persona que lo precisara (Por ejemplo la abuelita Minuca), ayudar a hacer las labores de la casa, ayudar en el Restaurante o incluso a hacer de “Canguros” o “Baby-sitter”



En el lindero del Bosque hay una pequeña casa en la que viven Mama Cabra y sus seis hijitos (El señor Carbón se fue un día a comprar tabaco y dejo a la madre con los seis hijitos), por eso que de vez en cuando tenga que pedir ayuda al A.S.B o sea “ A la Asistencia Social del Bosque” y que estos tengan que mandar a alguien para que le ayude a cuidar de los cabritos mientras la mamá va de compras o sale por las noches a ganarse el sustento para ella y sus hijos. (Por cierto yo no pensaba que lo de Carbón venia por lo de los cuernos). Pero bueno ese es otro tema y no el que tratamos aquí ahora…
Ocurrió que un día la Señora Cabra tubo que recurrir al servicio de “Baby-sitter” y la Hechi como es la jefa mando al enano y su novia quiso acompañarle.
-Voy a hacer la compra a “Carrefour” y a comprarme un vestidito en “Zara”. Dijo la Cabra. – Mientras estoy fuera, cuidad a mis niños y no le abráis la puerta a nadie.
-A la orden Jefa. Respondió Toca-Weps.
-Yo le acompaño a hacer la compra dijo la Sirenuca. (Que como todas las mujeres se pirraba por eso de ir de tiendas.
Recuerda que el lobo es muy listo y como no se pudo comer a tu novia tratará de encontraros solos y descuidados.
-No te preocupes y tranqui que yo controlo y no le pienso abrir ni al Lobo ni a nadie.
Se fueron la señora Cabra y Sirenuca, y los “Siete” cabritos estuvieron haciendo trastadas en el cuarto de estar, subiendo y bajando del sofá y los muebles y otras perrerías que se inventaba el Toca. De pronto sonó el timbre de la puerta y todos se quedaron muy quietos.
- ¡¡DING, DONG!!
- ¿¿Quién es??- Pregunto el duende.
- ¡¡Soy mamá, que ya he vuelto de la compra!!- Contesto una voz ronca y feroz.
Ya iban a abrir los cabritillos cuando Toca-Weps se lo impidió, pues el Bicho tenia “Muchos tiros pegaos” y se había dado cuenta del engaño.
- ¡¡Tú no eres la señora Cabra, sino el Lobo!!-Dijo-¡¡Vete, pues no pensamos abrirte!!¡¡Tu voz es muy desagradable y nada suave como la de ella!!¡¡Vete, Lobo malo o te volveré a pegar otra patada en los “Cataplines”!!.
El Lobo se fue rabiando y maldiciendo al darse cuenta de que el enano estaba a cargo de los cabritos. Y dispuesto a volver a intentarlo de nuevo y así poder comerse a los seis cabritillos y de postre al “Cabrito” del duende. Pensó en la mejor manera de volver fina su voz.
- ¡¡Ya lo tengo!!- Pensó. Y corrió raudo y veloz a la granja del Bosque (Que es de mi amiga María Pilar, su hermana tiene otra en Valladolid) y pidió a las gallinas del corral dos docenas de huevos. - ¡¡Si no me los dais, me comeré a todos vuestros polluelos y a su padre el gallo Kirico también!!Rugió de forma terrible, y las gallinas se los dieron para salvar así a sus hijos y al dichoso gallo que no se que es lo que les daba que las tenia a todas la “Mar de contentas”.
Se zampó todos los huevos y volvió a la casa. -¡Soy yo, vuestra madre, que ya he vuelto!¡Abridme, hijitos míos!¡O hazlo tu Toca, que llegas mejor al pestillo!- Dijo con una voz suave y fina como la de mamá Cabra.
-¡Oleeeé, oleeeé es mamá!- (Aquí dicen esto, pero en otro cuento dirían: Beeeeeeé beeeeeé es mamá)- Saltaban los cabritillos de la alegría, disponiéndose a abrir la puerta.
-Esperad un moment plis- dijo el Toca- Quiero estar bien seguro de que es ella, además ¿Dónde esta mi novia?. Si se han ido juntas volverán juntas- Pensó.
¡¡Enséñame la patita por debajo de la puerta!!¡¡Métela en la gatera, para que la veamos!!-dijo.
El lobo metió su pataza negra en la gatera y todos chillaron de miedo.
- ¡¡Tú no eres la señora Cabra, ella tiene las patas blancas como la nieve!!¡¡Lárgate de una puñetera vez y no vuelvas más!!- dijo el Bicho, que ya empezaba a estar harto del dichoso Lobo.
El Lobo se fue, rugiendo otra vez y más cabreado que antes y con unas ganas terribles de darle al enano su merecido. Nuevamente tuvo una idea para salir de aquel marrón y comerselos a todos incluido el enano.
Fue al Restaurante del Bosque y aprovechando que Manel estaba distraído hablando con la Hechicera y con la Bruja Ángela de lo que iba a cocinar aquel día. Entró en la despensa y robo un saco de harina.
Una vez donde nadie podía verle, echo el saco de harina en un balde y se rebozó bien hasta quedar más blanco que una pescadilla antes de freírla (Con perdón de la Sirenuca).
Una vez se vio todo blanco como de “Primera Comunión”, volvió a casa de los cabritillos y llamo de nuevo al timbre.
-¡¡DING, DONG!!
-¿¿Quién es??-pregunto de nuevo el Toca.
-¡Soy yo hijitos, Toca que ya hemos vuelto y Sirenuca está sacando los regalos que traemos para todos del coche! ¡Abrid la puerta!- contesto con su aflautada voz.
-¡Enséñanos la patita por la gatera de la puerta!-dijo el Toca, que no se fiaba ni un pelo.
Con toda la tranquilidad del mundo, el Lobo metió la pata por la gatera.
-¡¡Es mamá, es mamá!!-Gritaban los muy tontos, saltando de contento
Y sin que el duende pudiera evitarlo abrieron la puerta.
-¡¡Es el Lobo, es el Lobo!!- Gritaron, pero ya no tenia solución: El Lobo los había pillado desprevenidos y se los iba zampando de uno en uno…Y con tal rapidez que no le daba tiempo ni a masticar (Se los tragaba enteros)…
-¡Ah, qué buenos que estaban!- decía, relamiéndose y frotándose la barriga con las dos manos, todo satisfecho el “Tío”.-¿Creían que se iban a burlar de mí!¡ Jajaja…! Y se fue en dirección al Bosque dispuesto a echarse una buena siesta y dándole una patada al gorro del duende Toca-Weps, que estaba caído al lado del sofá…
Pero, ¿Se había comido a todos cabritos o sea a los seis más el Toca?
¡¡NO!! El muy “Cabrito”, al ver el “Follón” que se armaba al entrar el Lobo en la casa, y aprovechando que estaba muy entretenido comiéndose a los seis cabritillos, se escondió en la caja del reloj de cuco y así pudo salvarse.
-¡Ay, de la que me he librado!- Se lamentaba el duende- ¡Pobres cabritillos, no les volveré a ver más ni podré jugar con ellos como lo hacíamos!.Así gemía y lloraba el pobre duende- ¿Qué le diré yo a la señora Cabra?...
Cuando llegaron la madre Cabra y Sirenuca.-¡¡Hijos, hijos míos!! –Llamó esta cuando vio la puerta abierta.-¡¡Amor, amorcito mío!!.-Exclamo la Sirenuca al ver el gorro de su amado tirado en el suelo y ni rastro de él.
¿¿Dónde estáis, que ha pasado??.- Gritaban las dos al mismo tiempo.
- ¡¡Aquí estoy yo, en el reloj!!.- Grito Toca, saliendo al encuentro de las dos.
El pobre duende contó lo ocurrido entre beso y beso de su novia que ya no sabia donde besarle y no paraba de abrazarle al ver que estaba “Enterito” y sano y salvo.
-¡¡Pobres hijitos míos!!.- Lloraba la madre- Pero hay que ser fuertes y tratar de salvarlos, pues aun quizás no sea tarde, ya que dices que se los tragaba de golpe y sin mascar. Sirenuca, coge las tijeras, aguja e hilo y tú Toca coge ese martillo que hay en la caja de las herramientas y seguidme.
La madre, Toca y Sire, salieron de la casa. El duende que como tod@s sabéis conocía el Bosque como la palma de su mano (Que pa eso era el Guarda Bosques) y además era un buen “Rastreador” vio las huellas de harina del Lobo y las siguieron. No tardaron en dar con él, que dormía como un tronco a la orilla del río y a la sombra de un árbol la pesada digestión.
- ¡¡Parece que su barriga se mueve!!- dijo Sirenuca. – Si parece que hemos llegado a tiempo- Contestó la madre poniéndose manos a la obra.
Y en un decir “Quítame esa paja del ojo” ¡¡Zaaas, el duende le atizo con el martillo en la cabeza del Lobo, anestesiándolo y preparándolo para la delicada operación que iba a realizar la señora Cabra, que con mucho cuidado, abrió la barriga del Lobo, sacando de ella a sus seis hijos medio mareados pero contentos.
Luego, llenaron la barriga del Lobo con piedras y mamá Cabra la cosió con puntadas tan finas que no se veía la costura.
Al poco el Lobo se despertó, bostezando ruidosamente.- ¡¡Aaaaauuuuuaaa!! ¡¡Vaya una siesta que me he echado!!- dijo- Después de tan rica comida.
Diciendo esto, se levanto y fue a beber al río.
Cuando se inclino para beber, el peso de las piedras que llevaba en la barriga le hizo caer al agua. Y se hubiera ahogado de no ser por Hechicera, Manel y Ángela que pasaban por allí en busca de la parejita al ver que tardaban más de la cuenta.
Sacaron al Lobo del agua y le hicieron prometer que no volvería a hacer una cosa así. Y como son tan “Inocentes” los tres, se lo creyeron e incluso les prometió que se haría vegetariano.
Lo que no acabo de entender es porque, desde aquel día ya nadie reclama el servicio de “Baby-sitter”, ni nadie quiere que ni el Toca ni la Sire, les ayuden en las tareas diarias del Bosque. ¡¡No se, no lo entiendo!!..¡Son las cosas raras de este Bosque!.

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